CONEJOBELGA

28 febrero 2017

lecturas revolucionarias


Películas sobre libros, con Kate Winslet.
 
1. The Reader (2008), de Stephen Daldry, es la segunda película protagonizada por Kate Winslet que he visto últimamente. La primera, Revolutionary Road (2008), de Sam Mendes, me dejó un sabor en la boca idéntico a la sensación de alejamiento de un automóvil, o su naufragio, o su sencilla evaporación. En ambas cintas la actriz construye personajes femeninos inteligentes, de carácter firme y circunstancialmente trágico, que superan la inmadurez de sus compañeros sentimentales y los terminan opacando al tomar inesperadas resoluciones. En The reader un chico de quince años, Michael Berg (David Kross/Ralph Fiennes), vive un romance veraniego con Hanna Schmitz, una mujer que le dobla la edad. Ocho años después, Michael asiste como estudiante de derecho al juicio de Hanna. Se le acusa de haber participado en el homicidio de 300 mujeres judías en un campo de concentración alemán. La condenan a cadena perpetua.

2. Este par de filmes, segunda coincidencia, poseen tramas ubicadas parcial o totalmente en otra época y basan su guión en obras literarias. Revolutionary Road es la novela homónima de Richard Yates—ensayista y narrador, contemporáneo de J. D. Salinger—y transcurre en 1955. La fotografía, el vestuario y la iluminación parecen sacados de pinturas de Edward Hopper: norteamericanos lacónicos, estilos de vida en apariencia exitosos, de hondo vacío interior, decorado superficial y angustiante. April (K. Winslet) y Frank Wheeler (Leonardo DiCaprio) son una pareja típica de jóvenes treintañeros con aspiraciones a vivir su gran sueño de amor. Se afincan en el vecindario Revolutionary pero anhelan viajar, residir en París, y ver plasmados sus proyectos. Tienen dos hijos; Frank le ha sido infiel a su esposa con una compañera de trabajo y ella con un vecino. Invariablemente, Frank sigue acostándose con April, la embaraza por tercera ocasión; los planes empiezan a venirse abajo. Sam Mendes traslada el libro de Yates examinando el american way of life y abona el terreno para un final elíptico e igual de venenoso que el de American Beauty (1999).





3. A su vez, The Reader se basa en la novela Der Vorleser, del escritor y jurista alemán Bernhard Schlink, traducida a treinta y nueve idiomas, un fenómeno de ventas. El hilo argumental de fondo se sitúa en la Alemania nazi. Mediante el uso frecuente de flashbacks, en la película observamos lo que ocurre antes, durante y después del amorío entre Michael y Hanna. Un día, inesperadamente ella se va y Michael continúa sus estudios. Al paso de los años, ya en la facultad de derecho, el joven asiste como observador a los juicios contra criminales de guerra y aviva sus recuerdos del romance que vivió con Hanna cuando la reencuentra entre las acusadas: las sesiones de lectura en el cuarto donde tenían relaciones sexuales, los pleitos, las reconciliaciones, los instantes de ternura y las reacciones emotivas de esta fascinante mujer, quien recibe cadena perpetua por su responsabilidad directa en Auschwitz. Michael, aun sabiendo que puede testificar a su favor, se abstiene y, reprochándose su cobardía, graba unas audiocintas con las narraciones que acostumbraba leerle antes o después de hacer el amor. Anna entonces aprende a leer y escribir. Pide en préstamo los mismos libros en la biblioteca de la cárcel, y le escribe cartas. Pero él no responde.

4. La versión de Daldry sobre la novela de Schlink entreteje literatura, analfabetismo y amor sin melodramas embarazosos, explora el nazismo prescindiendo de los estereotipos a lo Spielberg y plantea interrogantes morales complicadas. Si Hanna merecía o no el castigo, si era un chivo expiatorio del estado y a través de su condena la sociedad alemana lavaba sus culpas, si representaba un atenuante el hecho de que no supiera escribir, son cuestiones que el espectador debe revisar camino a casa, en el auto, en la parada de autobús. Revolutionary Road, a su vez, problematiza el tema de la pareja progresista, los roles del hombre y la mujer dentro del matrimonio y el dilema del aborto como solución a las frustraciones conyugales. De paso, reivindica la obra de un escritor muerto en el olvido. Conviene señalar que Winslet recibió por la cinta de Daldry premios importantes: un Oscar por mejor actriz y un globo de oro, un BAFTA y un premio del sindicato de actores por mejor actriz de reparto. Pero esa no es la única ni la más poderosa razón para verla actuar: Winslet trae la marca del diablo. Consigue sacudirnos.

The Reader. Stephen Daldry Mirage Enterprises-Neunte Babelsberg Film-The Weinstein Company, 2008.

Revolutionary Road. Sam Mendes. Paramount Vantage, 2008.