CONEJOBELGA

23 octubre 2017

la frágil simetría

 
Una propuesta interdisciplinaria en torno a las emociones y el equilibrio interior.
 

ASPIRACIÓN AL ORDEN
Mientras veía Fragilidad del equilibrio, recordé una cita de Alejandro Zambra a propósito de su novela Bonsái, donde habla sobre la búsqueda de simetría en medio del caos: Estamos en el caos pero nunca dejamos de buscar la simetría, de desearla. Es un deseo melancólico. Como cuando los niños van caminando y no quieren pisar las rayitas del piso: en algún momento eso se les transforma en algo muy importante, y no sólo no quieren pisar la rayita, sino que piensan que cuando, por error, lo hagan, cometerán un error grave, algo irreparable. Lo que sientes cuando pisaste la rayita.

Fuera de Centro, recinto de la Compañía Tatzudanza, posee dimensiones pequeñas. Con las luces apagadas, la atmósfera se densifica. El esbozo de una melodía lúdica y tribal se abre camino. Al fondo del escenario, una instalación compuesta de cerámicas tubulares permanece suspendida. Especie de tótem minimalista, es la columna vertebral de la pieza. A través de ella, los tres intérpretes [Tatiana Zugazagoitia, Paco Marín y Alfonso García Medina] juegan a crear su propio lenguaje. Construcción y deconstrucción, sentido y sinsentido, tintineos y jitanjáforas convergen dentro de un espacio simbólico que también admite improvisaciones.

Entrevista en DUDUMDUSH


CUERPO, ESPACIO, ACCIDENTE
Pisar la rayita equivale a jugar con las finas esculturas creadas por Katrin Schikora. Se activa una representación casi abstracta de acciones concretas. Alfonso parece descubrir el fuego cuando dispone montículos en el piso, mientras Tatiana mantiene algunas piezas en equilibrio sobre sus brazos, y Paco se inventa un idioma nuevo. El ritmo tintineante sumerge al público en tres ejecuciones lúdicas. Cuerpo y cerámica se abrazan en un ejercicio de taquimecanografía visual. Y es ahí donde lo frágil adquiere fortaleza. El accidente, la fractura y el temblor forman parte del círculo. Se integran al todo.

«En general, en la obra empleamos juegos abstractos en torno a las exploraciones con la instalación. Que no es una escenografía: hay que verla como un objeto visual para ser intervenido», explica Zugazagoitia. En clave simbólica, sin mediación de códigos lingüísticos, contemplamos la estética de un tránsito. Fragilidad del equilibrio sublima preocupaciones cotidianas como el trabajo, las relaciones amorosas, la familia o el yo con pleno dominio de sus recursos: descubriendo formas intuitivas de gestos humanos. Progresión, expresividad y belleza se sostienen hombro con hombro, hasta el final.
  
EPÍLOGO
La frágil simetría construye sentidos vulnerables. Hubo cierto momento en el que recordé temas de Sigur Rós, pues también crearon su propio idioma [hopelandic], el aforismo más conocido de Wittgenstein [Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo] y un poema de Roberto Juarroz, epílogo de nuestra reseña:

A veces parece
que estamos en el centro de la fiesta.
Sin embargo
en el centro de la fiesta no hay nadie.
En el centro de la fiesta está el vacío.

Pero en el centro del vacío hay otra fiesta.




Fragilidad del equilibrio
Tres personas de distintas edades intervienen una instalación creada ex profeso, usando objetos de cerámica como metáfora para hablar de la fragilidad del ser humano y su relación con la vida y con su propio equilibrio emocional. Temporada dedicada a la memoria de George Samuelson. El equipo creativo está conformado por: Katrin Schikora, instalación; Manuel Estrella Gato, sonorización; Mónica Aranda, vestuario; Christian Rivero, iluminación; creadores escénicos: Paco Marín, Alfonso García Medina y Tatiana Zugazagoitia. Dirección: Tatiana Zugazagoitia. Proyecto beneficiado por los Fondos Municipales para las Artes Escénicas 2017. 
Edición de textos: Christian Núñez. Imágenes: Maru Fitzmaurice. CONEJOBELGA I Cultura Pop agradece el apoyo de Aída Barrera para la realización de esta reseña.