CONEJOBELGA

23 enero 2017

la pocha nostra_locura en spanglish



A través de un taller impartido en la ciudad de Mérida*, La Pocha Nostra implementa un proceso de pedagogía radical que incorpora la improvisación, rituales bizarros, las prácticas del cuerpo y acciones enigmáticas de arte en vivo. 

El siguiente diálogo cruzado surge como una reflexión de Guillermo Gómez Peña + Saúl García-López, codirectores del colectivo, tras concluir sus actividades en Yucatán.


CONEXIONES = REENCUENTRO

GUILLERMO GÓMEZ PEÑA (GGP): La Pocha Nostra es una tropa transnacional. Somos siete  artistas de seis países distintos que compartimos una condición de desterritorialización. Todos somos emigrantes. Vivimos entre dos o tres culturas distintas, entre dos o tres lenguajes y géneros distintos. Y por 25 años hemos generado un sistema de trabajo donde la praxis política principal es la pedagogía. Es decir, cómo ayudar a artistas jóvenes de distintas culturas a ser mejores cruzadores de fronteras, a ser mejores ciudadanos, más complejos, más activos, a tener nociones del oficio más interdisciplinarias, nociones de la identidad más fluidas.

Claro, en este proyecto específico que le llamamos El Reencuentro, hemos tratado de visitar zonas de México que son emisoras de inmigración, y conectarlas con las ciudades del norte que son receptoras de inmigración. Estamos embarcados en un proyecto de descentralización de la cultura del performance en México, y de crear vectores/conexiones entre ciudades emisoras y ciudades receptoras.

SAÚL GARCÍA-LÓPEZ (SGL): Es conocido que Mérida tiene una conexión muy fuerte con California, San Francisco y otras ciudades de Estados Unidos. En este megaproyecto, 26 artistas de distintos países están tratando de crear cadenas y relaciones que puedan trascender el tiempo, trascender la frontera, trascender estéticas y crear una comunidad que no sea solamente instantánea.


CHICANIZACIÓN DE MÉXICO

GGP: Es un poco la idea básica, el germen político del proyecto. Hace tres décadas me fui del país porque no había oxígeno para mi generación. Porque mi generación no podía crear lenguajes distintos, interdisciplinarios e híbridos que fueran capaces de ser contenidos por las instituciones nacionales. Por eso nos fuimos del país muchos artistas de mi generación. Y en mi caso, por eso me integré al movimiento chicano.

Ahora, veintitantos años después regreso a México para probar si mis teorías desarrolladas en la frontera tienen eco con la realidad. Y lo que descubro es que las generaciones jóvenes son generaciones ya transfronterizas. Son generaciones de jóvenes que ya han cruzado la frontera dos o tres veces, que a través de las redes de comunicación social están conectados con las comunidades de otros países y tienen conceptos de la identidad mucho más fluidos y complejos que los de mi generación. Entonces descubro de una manera elíptica que este proyecto fronterizo que comenzamos hace 30 años artistas en la frontera méxico-americana está desarrollándose en las comunidades más remotas de México. Y eso me da mucha esperanza.

Cuando estamos en Oaxaca escuchando un slang, rap trilingüe—zapoteco, spanglish, gringoñol—o cuando estamos en Monterrey y escuchamos los sonidos de El Gran Silencio, y todas las bandas de MTY que están reiventando la chicanidad al revés, y respondiendo con nuevos sonidos, o cuando estamos en el centro histórico de la Ciudad de México y vemos murales que ya son intervenidos directamente por artistas chicanos, descubrimos que la chicanonización de México es total, y que eso nos genera nuevas avenidas de comunicación con estas juventudes que estamos encontrando a lo largo del país.

SGL: En mi caso, como parte de la generación de las crisis, creciendo en los 80's y noventas principalmente, y en medio de la codicia de las tribus artísticas que tenían que venerar a las "vacas sagradas", decidí autoexiliarme en medio  de un canabalismo artístico despiadado. Ahora, a mi regreso, me encuentro con jóvenes dispuestos a crear sus propios espacios y ser autusuficientes creando nuevos lenguajes, tanto filosóficos como políticos y estéticos. Percibo una generación dispuesta a hacer de los muros reales y conceptuales una frontera más fluida y permeable, y con más esperanza.


EL CUERPO COMO METÁFORA

GGP: Tu generación entiende claramente que el cuerpo humano es una metáfora del cuerpo político, y lo que sucede en el cuerpo, las guerras que se dan en el cuerpo son las guerras que estamos llevando a cabo en el ámbito social.

Las políticas de género, de raza, de identidad y de nacionalidad activadas por el cuerpo mexicano contemporáneo están mucho más conectadas con nuestra realidad fronteriza. La Pocha esta de regreso porque nos interesa el cuerpo indígena, el cuerpo maya, el cuerpo zapoteca, el cuerpo mixteco, el cuerpo mexica. Nos interesa la inteligencia del cuerpo mexicano, que tiene otra manera de pensar, de moverse, de estar en el espacio, diferente a la del europeo o el anglosajón.

SLG: Y dentro de la misma geografía nacional, el cuerpo del sureste, el cuerpo de la península, el cuerpo del Pacífico y del norte tienen un temperamento distinto de cómo procesar la realidad social. El cuerpo como arte vivo está constantemente transformándose, cambiando, adaptándose, viviendo en el espacio fronterizo de identidades fluidas, se está hablando constantemente del norte hacia el sur, y viceversa. Este fenómeno, el de una identidad trasnacional, es algo que los  jóvenes entienden muy bien. Como consecuencia, se genera una oleada de chicanos que vienen a encontrar su pasado a través de su reencuentro con el sur.


MOVIMIENTOS SOCIALES

GGP: Con temor a ser pedante, yo me inserto en un discurso teórico panlatinoamericano y, claro, en mi juventud fui influenciado por los postestructuralistas franceses y norteamericanos, y por la literatura del boom, el rock en español y el cine independiente. Pero ahora me interesa más entender cuáles son los movimientos contemporáneos que están informando el arte del performance: los indignados en España, el movimiento Occupy, el movimiento Sin Tierra en Brasil, el zapatismo, el #yosoy132 en México, la primavera árabe. Estos movimientos recientes, anarquistas, utilizan las nuevas tecnologías para organizarse y crean una nueva disidencia sin liderazgo, una nueva disidencia descentralizada que está afectando los cuerpos de los artistas jóvenes que toman nuestros talleres. Y que al llegar a nuestros talleres, vienen ya con esta nueva información política, encarnada en sus cuerpos. ¿Me explico? Eso para mí es algo muy clave.

SLG: Hablando desde un mundo utópico, quizás estas disidencias puedan  llevarnos a ser mejores seres humanos, a entender nuestras diferencias, a ser más tolerantes, a ser mejores padres, a ser mejores amantes, a ser mejores vecinos, a colaborar los unos con los otros. En ese mundo utópico, yo creo en el despertar de una conciencia en el cual la democracia se empieza a transformar desde estas disidencias. Vivimos en democracias fallidas. Hay una desesperanza muy fuerte hacia la clase política en México, en Estados Unidos, en Europa. La democracia ya no funciona, pero creo que estas disidencias nos pueden llevar a una reinvención radical de lo que entendemos por democracia.


REDES

GGP: Cuando viajamos y revisitamos espacios en los que generamos comunidades disidentes de artistas, vemos con mucha esperanza que estas comunidades están logrando lo que nosotros no pudimos lograr. Por ejemplo ahorita en México hay una cultura muy grande del trueque, del intercambio de ideas y productos, que es totalmente anticapitalista pero al mismo tiempo se apoya en las redes sociales para efervescer, para desarrollarse. Esas son propuestas que la Pocha Nostra planteaba hace 20 años. Por ejemplo la obsesión de las comunidades teatrales, dancísticas y visuales en Latinoamérica por generar redes sociales que ahora son como el meollo del mundo del arte, es una propuesta que nosotros llevamos 25 años planteando. Yo veo que hay resultados. Y con toda humildad, los asumimos sin ningún protagonismo. No queremos asumir autoría ni mucho menos, pero entendemos que se están llevando a cabo. Y queremos seguir participando de este proceso y alimentándolo. Por ejemplo, para mí sería formidable que después de dos visitas de la Pocha Nostra a Mérida se generara una tropa de performance yucateca, en diálogo con los yucatecos de San Francisco y los pochos del norte. Eso es ya un objetivo concreto de la pedagogía que hemos trabajado durante dos semanas. ¿Y porqué traer a 16 extranjeros? Precisamente para que se generen los contactos necesarios en Estados Unidos, Canadá y Europa para crear estas comunidades trasnacionales donde empiecen a colaborar, a compartir archivos musicales, libretos, bitácoras de viaje…

SLG: ...sketches de imágenes visuales que pueden ser desarrolladas en sus propios términos fuera del taller, compartiendo recursos y públicos. Lo importante es generar formas alternas, independientes y sustentables de  producir eventos  y espacios para la rebeldía artística y política.

GGP: El taller es un pretexto para generar comunidades sustentables que van a un futuro inmediato. Y sucede, lo estamos viviendo. Ya hay como 3 o 4 hijitos macabros de la Pocha Nostra en Oaxaca, 4 o 5 en Baja California, varios en el suroeste norteamericano, comunidades de 6, 8, 10 artistas que siguen trabajando a su manera estas propuestas de colaboración transnacional.


HUMOR

GGP: El humor es necesario. Trabajamos con realidades muy crudas: el crimen organizado, la violencia de género y raza, la disparidad de las relaciones entre el norte y el sur, la guerra de Medio Oriente. Tratamos temas tan cabrones, tan dramáticos, que la única manera de presentarlos ante un público es con humor, con locura, y con locura en spanglish, con ironía. De otra manera perdemos al público. El público tiene que curársela. Tenemos que dejarle una vela prendida al final del performance. Si no, qué oso, qué joda, para qué lo hacemos. Y en ese sentido, claro, estamos en contra del arte político más duro y serio que no le deja al público ninguna otra alternativa más que llorar.  

SGL: Y el humor que maneja La Pocha Nostra, en su estética, en su trabajo, en nuestros talleres, en nuestra pedagogía, es algo vital. Es una válvula de escape y  es una forma de hacer política con el humor, desmitificar la seriedad del arte y bajarlo al territorio mundano. Así esperamos que uno se enganche más, y uno se de cuenta que tiene un poder de decisión porque puede reírse, puede liberarse, puede tomarlo en serio o no, y es ahí donde yo creo que cada persona del público puede encontrar su vela individual, una vela al reconocer que pueden tomar una decisión sobre la interpretación de las imágenes que proponemos. Se le devuelve su capacidad y libertad de acción.


INTERVENCIÓN CIUDADANA

GGP: Una de las imágenes más potentes de La Pocha Nostra en los tiempos recientes es que trabajamos con animales de rastro. Con puercos y vacas que son ocupadas por cuerpos desnudos como metáforas de la violencia del crimen organizado. Y en ocasiones le pedimos al público que si tienen algún muertito, hagan su propio milagrito y lo cuelguen en la carnes del puerco o de la res. Inmediatamente después, los participantes pasan a otro espacio al aire libre, donde tenemos varias botellas de licor, y les pedimos que las arrojen con toda su ira al muro y nombren su odio. Y entonces pasan cosas muy curiosas, porque empiezan todos nombrando lo obvio—al gobierno mexicano, al gobierno gringo, a los políticos locales, el machismo, la homofobia, el sexismo, la violencia doméstica—y al rato terminan curándosela y nombrando el absurdo, nombrando la cotidianeidad, nombrando la locura, y luego eso se convierte en una fiesta, y terminan todos bailando. Porque de otra manera, el arte político no funciona. Y hay muchos casos en los que el arte político deja al público en el abismo, mirando al abismo. La intervención ciudadana en el performance, la capacidad del performance para involucrar a la comunidad e intervenir es vital. Vemos el performance como una democracia social radical, torpe, imperfecta, pero eficiente. Eso nos interesa: cómo liberar al público de la dictadura de la butaca, de la oscuridad. Cómo hacer que el público se involucre en el destino del performance.

SGL: Queremos hacer que se involucren con sus cuerpos, sus acciones, su imaginación, sus utopías personales y sociales, y hagan del performance un rito psicomágico.

GGP: ¿Cómo hacer que el público participe activamente en la toma de decisiones estéticas, que también son políticas y van a llevar a una resolución del performance? Solo pensando en el espacio del performance como una metáfora del espacio social y en el cuerpo humano como una metáfora del cuerpo político.

* Este taller se desarrolló en el marco del Festival Mérida Fest con el apoyo de Murmurante Producciones AC, La Rendija, el Centro Cultural del ISSSTE, la cantina La Negrita, La Fundación Mezcalería y el Ayuntamiento de Mérida.

Imágenes: Cortesía La Pocha Nostra
Balitrónica + Gerardo Juárez, foto de Hache Herani
Guillermo Gómez Peña, Jerónimo Insurrecto, foto de RJ Muna
Saúl García-López, Mariachi zombie, foto de Norma Patiño
Gerardo Juárez + Mia Rollow, foto de Norma Patiño
Gerardo Juárez + Norma Flores, Romance épico, foto de Hace Herani
Welcome 2 Latin America CENSORED!!
Guillermo Gómez Peña, foto de Zach Gross
Michele Ceballos, Sueño de juventud, foto de Hache Herani

CONEJOBELGA I Cultura Pop agradece el apoyo de Ariadna Medina para la realización de esta entrevista.

22 enero 2017

god is in the house



ARTE
EN TERRITORIO
ISRAELÍ-PALESTINO





La cobertura de los medios ha polarizado la ocupación israelí en territorio palestino de forma sistemática. En estos apuntes marginales, CONEJOBELGA propone abordar las expresiones artísticas derivadas del conflicto, sin ánimo de plegarse a una ideología, un mapa geopolítico o una revelación súbita. Las epifanías son peligrosas.

1) La reflexión que la investigadora Ritsuko Akagi nos ofrece en un episodio de Neon Genesis Evangelion sobre la homeostasis y la transistasis es conveniente para un opening. Dicho yin-yang biológico representa dos fuerzas en pugna, el cambio y la estabilidad. “El poder de conservar el estado actual, y el poder de cambiar. Lo único que posee estas propiedades contradictorias es la vida”, sostiene.

El conflicto entre Israel y Palestina plantea un problema de religiones monoteístas tan robustas como los móai de la Isla de Pascua. Cada adversario defiende un territorio que representa su verdad metafísica. Hay ejércitos invisibles de ángeles y misiles en las alturas, soldados que vigilan los muros y profetas que explotan en la tierra. Los tiempos cambian, pero el conflicto permanece intacto, asomando los dientes afilados igual que un xenomorfo.
  
Esta guerra ha provocado la matanza de civiles en ambos bandos—entre ellos niños y adolescentes—y un profundo antisemitismo en Europa. Esta guerra también ha impulsado el alzamiento de Hamás [Movimiento de Resistencia Islámica] en la región de Palestina desde 2006, y de numerosos ataques militares. Ha puesto a la Franja de Gaza en situaciones extremas. Ha generado, en fin, un clima artístico radical.



2) “¿Has oído la historia del Dilema del Erizo? Aun cuando quieran calentarse entre ellos, mientras más se acercan, más daño se hacen. Con las personas pasa lo mismo”, dice la doctora Ritsuko en otra de sus intervenciones.

La fricción entre Israel y Palestina genera discursos de protesta con ramificaciones rítmicas. Una de ellas, valiente y disruptiva, es el rap. DAM [acrónimo de Da Arabian MCs] está conformado por los hermanos Suhell + Tamer Nafar + Mahmoud   Jreri. Sus canciones en árabe, hebreo e inglés se inspiran en historias de resistencia, con alusiones al contexto social palestino y la cultura pop. ¿Cómo puedo ser yo un terrorista si eres tú el que ha ocupado mi país?, reclaman en Meen erhabi (¿Quién es el terrorista?) y nos parece oír una denuncia legítima.

En la misma línea, el documental Slingshot Hip Hop (2008), dirigido por Jackie Reem Salloum, registra los testimonios de creadores jóvenes que viven en Gaza, Cisjordania e Israel, incluyendo a DAM entre sus filas. Naturalmente, la politización irriga el imaginario de estos chicos. Channels Of Rage (2003) es otro documental, dirigido por Anat Halachmi, que nos muestra el vínculo amistoso entre Subliminal—un rapero israelí—y Tamer Nafar.

   
3) Viene a cuento una observación del filósofo esloveno Slavoj Žižek. En Mayo de 2002 [The London Review Of Books, vol. 24, núm. 10], señalaba que «cuando el Ejército israelí ataca a la policía palestina y destruye sistemáticamente la infraestructura palestina, en lo que Israel describe como una operación “bélica”, la resistencia palestina aparece citada como prueba de que nos enfrentamos a terroristas. Esta misma paradoja está inscrita en la propia noción de “la guerra contra el terrorismo”: una extraña guerra en la que se criminaliza al enemigo si éste se defiende y responde a la violencia con más violencia. (…) La característica más ominosa que subyace en todos estos fenómenos es la universalización metafórica del significante “terrorismo”. El último mensaje lanzado por la televisión norteamericana en contra de las drogas dice: “¡Cuando compras drogas, estás dando dinero a terroristas!” Se eleva entonces la noción de “terrorismo” a un nivel en el que se convierte en el común denominador de todos los males sociales.»
Lo anterior recuerda la guerra contra el narcotráfico del ex presidente Felipe Calderón en México, que provocó unos 70,000 muertos durante su sexenio 2006-2012. En nombre de una idea se libra una batalla de significantes. Y como en 1984, todo lo que va contra el partido se convierte en nobueno por default.


4) Banksy ha denunciado en un par de ocasiones la situación de Palestina in situ. La primera, en 2005, cuando pintó sobre el muro construido por Israel a una niña que se eleva con un globo de helio, burlando los límites territoriales. La segunda tuvo lugar el 25 de Febrero de 2015, en su canal de YouTube. Allí posteó un video [Make this year YOU discover a new destination] en el que denuncia el trato hacia los palestinos en Gaza, donde intervino varias paredes derruidas. El tono imita el de los anuncios publicitarios con una socarronería ejemplar.

El Museo Palestino, cuyo propósito es preservar y celebrar la historia, cultura y sociedad de la Palestina moderna, abrió sus puertas en Mayo de 2016, en las inmediaciones de Birzeit. La consultora inglesa VentureThree se inspiró en el concepto de diálogo para crear la marca, y el sitio web del recinto cultural aloja la serie colectiva In The Presence Of The Holy See, que consiste en collages de pinturas clásicas y fotografías del conflicto israelí-palestino llenas de paralelismos dolorosos.

En el mismo orden de ideas, Tawfik Gebreel, un arquitecto palestino residente en Gaza, reinterpreta las fotografías de las humaredas provocadas por los ataques israelíes empleando un ligero toque de optimismo y humor. Otra forma de subvertir el significante.


5) El proyecto No Somos Números, organizado por la Red Euromediterránea de Derechos Humanos, generó una plataforma para que los escritores jóvenes de Gaza relaten con sus propias palabras lo que está ocurriendo allí. En entrevista para el sitio palestinalibre, una escritora con 23 años en ese entonces, llamada Eman Basher, nos dice: «Me gustaría vivir en un país en el que yo no beba agua pensando que es vinagre, por su apariencia obscura. Me gustaría un país en el que no pasen 23 años sin visitar Jerusalén, mi capital, ni siquiera una vez. Me gustaría un país en el que no voy a decir a mis hijos que he sobrevivido a tres guerras. Y me gustaría un país en el que pudiera tener una conversación con usted libremente por el teléfono sin temor a que la batería se vaya a morir en cualquier momento.»

También a nosotros.


6) Existe en el cómic de autor una sustanciosa producción de obras que abordan el conflicto entre Palestina e Israel con resultados asombrosos. Si tienes oportunidad, revisa las Notas al pie de Gaza (2010), de Joe Sacco, que documenta una matanza de civiles palestinos en Jan Yunis. Saltar el muro (2013), de Maximilien Leroy, ilustra la vida del joven Mahmoud Abu Srour, y es una verdadera joya. Palestina—Un vistazo al pasado, una mirada al presente (2013), de Bernardo Vergara, se puede leer de forma gratuita gracias a su licencia en Creative Commons.

El ensayo La industria del Holocausto—Reflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío (Akal, 2014), de Norman Finkelstein, arroja luz sobre la situación privilegiada del pueblo judío y cómo ha usado la memoria del holocausto para justificar sus políticas, principalmente a partir de la guerra árabe-israelí de 1967. Un ensayo incómodo, por decir lo menos.

Del otro lado, el escritor israelí Yishai Sarid pone sobre la mesa los hilos que mueven las fibras interiores del conflicto. Su novela El poeta de Gaza (Mondadori, 2013) ha ganado el Gran Premio de Literatura Policiaca de Francia 2011.

¿Y qué decir de Sumisión (Anagrama, 2015), la provocadora novela de Michel Houellebecq en la que se vislumbra una Francia convertida al islam? Tras los atentados a la redacción de Charlie Hebdo y de Noviembre 13 en el Bataclan [2015], es una lectura obligada.


7) En la sección de experiencias cinematográficas hay un catálogo generoso. Filmes como Omar (2013), de Hany Abu-Assad o Inch’ Alla (2012), de la canadiense Anaïs Barbeau-Lavalette, desarrollan historias de amor y dramatismo en geografías inhóspitas. También de Abu-Assad, Paradise Now (2005) relata la historia de dos amigos palestinos dispuestos a cometer un atentado suicida en Tel Aviv. Oh Jerusalén (2006) plantea con vocación de telefilme el origen de Israel en 1948. Y Eran Riklis denuncia el sistema legal israelí en Los limoneros (2008), donde una mujer protegerá su jardín ante la llegada del ministro de Defensa a su nuevo hogar.

8) Por cierto, a la doctora Ritsuko la asesinó su propio jefe, el comandante Gendo Ikari, de quien estaba enamorada. Le disparó a quemarropa mientras su corazón latía con fuerza. Fue un epílogo que ni ella pudo prever.



IMÁGENES:
In The Presence Of The Holy See: Cruxifiction of Saint Peter by Caravaggio (ca. 1601)/Palestinian peasants attacked by israeli settlers, photo by Alexandra Boulat (2006)
Slingshot Hip Hop (2008), movie poster
Balloom Girl by Banksy, 2005
Photo by Tawfik Gebreel, 2014
Saltar el muro (2013), by Maximilien Leroy
Omar (2013), movie poster
In The Presence Of The Holy See: The Deposition by Raphaello (c. 1507)/Israeli soldiers kill a Palestinian and detain others, photo by Alexandra Boulat (2002)


14 enero 2017

la familia daptone y sus sonidos mestizos


12 canciones para conocer a Daptone Records

Recientemente falleció Sharon Jones, una de las vocalistas más interesantes del nuevo siglo. Aprovecharemos este suceso para recordar su trabajo, así como el de la disquera a la que pertenece.

Daptone Records es una disquera fundada en 2001 por Gabriel Roth y Neal Sugarman.  Está ubicada en  Brooklyn, Nueva York. Sus oficinas no están en un edificio gigantesco de acero y cristal, sino en una casa pequeña, mitad estudio mitad cuartel general. 

Los estilos de música que generan están enfocados en revivir el afrobeat, el funk y el soul. Para crear su característico sonido usan equipo de grabación viejo, distanciándose de lo digital. Todo es grabado en cinta, pasado por consolas arcaicas y ejecutado con mucha alma.

Los artistas de su catálogo forman parte de una lógica similar. Sharon Jones y Charles Bradley, dos de los más famosos representantes de la disquera, no son jóvenes y están un poco pasados de peso. Pero es precisamente esta idea de artista la que Daptone defiende. Su  ética es: No nos importa cómo luces, lo importante es que puedas hacer bien tu trabajo. En una época donde solo importan las texturas, los ethos alternos se vuelven vitales.

A continuación he preparado una lista, absolutamente subjetiva, de lo mejor que tiene esta disquera. Omitiré aspectos técnicos como los nombres de los integrantes de cada banda, porque son colectivos grandes, que intercambian músicos. En vez de ello, me enfocaré en los nombres de las bandas, las canciones y su sonido.



The Budos Band – Up From The South. Pieza instrumental de espíritu afrobeat con melodías cinemáticas generadas por la sección de vientos. Estás en medio de una persecución dentro una película tarantinesca y tu Mia Wallace va echando tiros al automóvil de atrás.


Menahan Street Band – The Traitor. Instrumental perfecta para escabullirse en la madrugada por algo de comer al refrigerador.


Menahan Street Band Make The Road By Walking. Canción épica, como para entrenar box al estilo del semental italiano.


The Poets Of Rythm More Mess On My Thing. Funk descarado y en tu cara.


The Poets Of Rythm – It Came Over Me. Una baladita funk con mucho estilo.


The Poets Of Rythim – Upper Class. Ritmo gobernado por un bajeo relajado y contagioso. Despegamos.


Charles Bradley – The World (Is Going Up In Flames). Un lamento que te puede hacer rapear.


Charles Bradley – No Time For Dreaming. Pragmatismo en aplicación sónica. Manténganse en un lugar ventilado.


Sharon Jones & The Dap-Kings – How Do I Let A Good Men Down? La gran Sharon liderando una canción dinámica y muy evocativa del cine de los 70’s.

Sharon Jones & The Dap-Kings – 100 Days, 100 Nights. Una gran voz, una gran pérdida para la música. Recordémosla bailando de cachetito con nosotros mismos.


Naomi Shelton & The Gospel Queens – What Have You Done.  Naomi y sus reinas del gospel preguntándote que has hecho para cambiar las cosas. Políticas para el alma.


3 Titans The Life of a Scholar. Tres chicos rimando acerca de sus tribulaciones como estudiantes. Los Dap Kings y sus ritmos chiclosos, en el fondo.



Oremos.